
El libro es el n. 2 de la colección Maestros de la fe. El lema que eligió san Ignacio “Para mayor gloria de Dios” es un resumen de su vida y de su obra. Esta biografía condensa la existencia de un gigante de la santidad y la fundación de la Compañía de Jesús que tenía como principal misión reconstruir la unidad entre razón y corazón destruida por la modernidad. Es uno de los grandes protagonistas del cristianismo, como bien señala el subtítulo de la obra. En su persona se unen dos facetas: por un lado fue un genio práctico de la vida espiritual, y paradójicamente, también destaca entre los mejores místicos de la iglesia. Para los jesuitas hay una regla de vida: “obra como si todo dependiera de ti y reza como si todo dependiera de Dios”.
Íñigo López de Loyola (1491- 1556) nace en Azpeitia, España, y muere en Roma. Hijo de una familia noble, fue un joven apasionado e intrépido que después de su conversión decide ser soldado de Cristo. La suya fue una personalidad extremadamente rica y poliédrica. Sobresale la pasión educativa. Los conocidos Ejercicios espirituales tienen como objetivo central que cada persona logre descubrir la verdad en su interior para poder encontrarse con Cristo. En su doctrina tiene importancia capital el Discernimiento que es entender que quiere Dios para cada uno y el examen de conciencia que ayuda a una lucha continua contra el pecado. Da una importancia especial a la formación teológica y a una cultura seria.
Llevó a cabo un ministerio fructífero, escribió varias obras, entre ellas su autobiografía “Relato del peregrino” y dedicó sus mejores energías a la formación de sus discípulos. En su espiritualidad destaca una profunda devoción a la Santísima Trinidad, a la Eucaristía, el sentido de obediencia y pertenencia a la Iglesia. Se ordenó sacerdote y no se alejó nunca más de Roma. Celebró su primera Misa a los 47 años. En 1540 el papa Paulo III aprobó oficialmente el nacimiento de la Compañía de Jesús. Tenía el don de lágrimas y llevó una vida de gran penitencia. Era muy exigente en la dirección espiritual de los novicios y tenía gran capacidad de penetrar en el corazón de las almas. Fue canonizado el 12 de marzo de 1662.