
San Oscar Romero (1917 - 1980) fue la primera persona canonizada de El Salvador. Ante el cuerpo inerte del padre Rutilio Grande, asesinado por los escuadrones de la muerte, el cardenal Romero, un hombre con una personalidad con muchas facetas, decidió llevar a la Iglesia de quien era pastor, al servicio de los pobres. Entendió con hondura la opción preferencial por los pobres. Se convirtió en la voz de los sin voz hasta el 24 de marzo de 1980, cuando un disparo le arrebató la vida y lo dejó muerto sobre el altar en el que estaba oficiando la Santa Misa. Su lealtad al evangelio le valió el martirio. Fue beatificado en su ciudad natal el 23 de mayo de 2015 y canonizado en Roma por el papa Francisco el 14 de octubre de 2018.
Me parece que el libro, que es una buena síntesis y refleja que se han consultado fuentes variadas, se centra menos en la figura del cardenal Romero, en su vida interior, en sus virtudes que fueron muchas y auténticas, y lo hace más en su entorno, en las circunstancias eclesiásticas, políticas, sociales de El Salvador que eran muy complejas. Se echa en falta una mención más detenida a su profunda espiritualidad.
A mi juicio no era necesario dar nombres de personas e instituciones de la iglesia católica que para la autora no eran tan positivas, incluso omitiría detalles negativos que no fueran estrictamente imprescindibles para entender lo que se expone. Tampoco me parece justificado incluir interpretaciones personales. Sin embargo, en su conjunto, el libro puede ayudar mucho pues es un testimonio de vida cristiana heroica.