Llamados a la belleza

[Richiami alla bellezza]
Año: 
2016
Género: 
Editorial: 
Paulinas
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2016
Páginas: 
88
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

En este libro Amedeo Cencini nos ofrece una reflexión sobre los caminos por los que hay que buscar la Belleza considerándola siempre unida a la Verdad y el Bien. Vivimos tiempos de decadencia en el gusto por la belleza y, quizá por eso, de crisis espiritual.

Partiendo de la idea platónica de que “lo Bello es expresión de lo Verdadero” Cencini nos introduce en la dimensión espiritual de la belleza, tan difícil de captar en un mundo donde el materialismo hace estragos. Se podría decir que vivimos para descubrir la belleza, una belleza que parece ocultarse por pura humildad, porque Lo bello no necesita en absoluto llamar la atención, impresionar, buscar visibilidad atrayendo hacia sí, ni busca acceso a extravagancias, sino que se manifiesta también o, sobre todo, en el detalle, en lo pequeño, en la medida discreta y tal vez oculta que permanecerá invisible para la mayoría (la flor llamada “estrella alpina” o “edelweiss” es extraordinariamente bella, aunque nadie la vea en la cima inaccesible). Lo bello es humilde, podríamos decir, y esto porque -una vez más- remite más allá de sí mismo.

No necesita el reconocimiento público o en la plauso, porque lo bello no solo satisface la vista de aquel que lo ve, sino que es ya rico y pleno en sí mismo. Un poco como el amor, que basta por sí mismo, o que satisface precisamente porque es bello en sí. Dentro de la Pedagogía de la Belleza Cencini anima a cultivar la sensibilidad estética como itinerario para descubrir la propia vocación. La “sensibilidad vocacional” que nace de la concepción de la vida como respuesta a una llamada, crece en la dirección auténtica si el sujeto aprende a desear, esperar, reconocer la voz que lo llama y se refuerza cuanto más sigue el llamado tal voz y reconoce en la llamada la propia identidad lo que le ofrece verdad belleza y bondad.

Autor: Vicente Huerta, España
Fecha de actualización: Dic 2023