
El autor plantea la autenticidad de la localización del Santo Sepulcro y explica las diversas teorías a favor y en contra de la localización actual.
Analiza el testimonio de la Tradición, desde la muerte de Jesús hasta la construcción de la Basílica de Constantino, afirmando que la Crucifixión y el Santo Sepulcro están fuera de la muralla de Jerusalén, en concreto fuera del segundo muro de Josefo. Fueron testigos de ello el relato de los Evangelios, la devoción de los primeros cristianos, y la permanencia de cristianos en Jerusalén a pesar de la huida a Pella durante el asedio romano 70 d.C.
Eusebio recuerda la devoción de los judeocristianos en relación al cuerpo de Adán que suponen está enterrado bajo el Calvario.
Dedica una segunda parte a describir y estudiar los estratos descubiertos por los arqueólogos con numerosas fotografías y esquemas.
Explica el descubrimiento de la supuesta Cueva de Adán, relatada por libros apócrifos, el lugar al que fueron Adán y Eva después de salir del Paraíso.
Intenta confrontar las conclusiones del estudio arqueológico con el testimonio de las fuentes literarias relativas a la leyenda de la cueva de Adán.
Los romanos alzaron el templo dedicado a Venus en el mismo lugar del Gólgota, no tanto por una profanación, sino por la costumbre de alzar los templos en los lugares consagrados con anterioridad a otros dioses.
Dedica un capítulo a la cerámica de la excavación con 38 láminas y un estudio pormenorizado, que es único en su género. Presenta los hallazgos de las monedas y restos humanos en el recinto de la Basílica del Santo Sepulcro
Es un libro científico, en el sentido que precisa de una formación específica sobre las técnicas y el lenguaje arqueológico para poder seguirlo adecuadamente. Las conclusiones de cada apartado facilitan la comprensión del resultado de las excavaciones.