
El origen de este breve libro que había escrito hace tiempo el entonces Cardenal de Buenos Aires, actualmente el Papa Francisco fue el discurso para el comienzo de la Asamblea Arquidiocesana el 16 de julio de 2005. Está dirigido directamente a los participantes pero el contenido es valioso para todos. La finalidad es fomentar el amor para formar verdaderas comunidades cristianas. Los temas tratados son la humildad, la misericordia, el perdón y la concordia que evitan la murmuración.
Es un escrito breve, directo y muy profundo. Llega a la raíz de las complicaciones humanas, de los resentimientos y el egoísmo. Muestra con claridad por qué para lograr la paz de la Iglesia se requiere que cada uno de sus fieles reconozca con sinceridad sus propios pecados. Es muy ilustrativo todo lo que afirma del espíritu de sospecha y suspicacia. Se inspira en algunos escritos de san Doroteo de Gaza, místico palestino del siglo VI, que recoge al final del libro. El estilo responde a las fuentes utilizadas y al público directo del autor que eran jóvenes religiosos. Recomiendo su lectura a quien quiera ahondar en el tema de la humildad y a las personas que desean mejorar de fondo en las relaciones humanas y no caer en victimismos.