
La novela del poeta, ensayista y novelista -quizá más ensayista que novelista- Rafael Argullol (1949) es un relato complejo lleno de simbolismos. Transeuropa es la visión de un hombre acerca de los años más recientes de la historia europea y supone una mirada al corazón de Europa, desde el desasosiego de la caída del Muro de Berlín y el derrumbre de las ideologías. Transeuropa es la historia del regreso al corazón de Europa y retorno de un hombre a sus orígenes: un ingeniero será el encargado de construir un puente sobre el Volga. Para el protagonista de la novela la construccción del puente en los confines de Europa se convierte en un excitante desafío en el que se ve implicada su memoria, e intimamente unida a ella, la de toda una época de la historia reciente. Una travesía por Europa, una historia de amor, un viaje hacia el enigma: el sueño de un siglo que toca a su fin.
Convergen en la novela una singular historia amorosa, una música redentora, un itinerario por la civilización europea y el sueño del siglo XX. Este viaje permitirá trazar puentes con el pasado, sostenido por las notas de un violín, las arrancadas por su prima Vera -20 años, alegre, cordial, divertida-, de la que está enamorado. El trayecto de un hombre a través del continente se revela como una aventura en los múltiples planos de la identidad humana. El amor -la música- es capaz de redimir la memoria y purificarla de toda la fealddad y crueldad que alberga. La memorìa establece puentes entre el pasado y el presente. El puente sobre el Volga se pretende que sirva para unir pueblos de oriente y occidente, pero el puente es también símbolo de la memoria y esta queda efectivamente purificada por el amor. El puente es una nueva época para Kazán y para el mismo Victor. Victor había nacido en Moscú y ahí tiene a su familia; cuando se muere su madre se va para no regresar jamás. Como ingeniero de puentes unía espacios pero nunca habia pensado en construir uno que entrelazara márgenes tan distantes de la vida: reconciliarse con el pasado, con la familia, con todas las pesadillas y locuras de la vida. Vera le decía: "Donde reinaba la música las tinieblas desaparecieron". No es de lectura facil, es densa, aunque interesante. Hay algún pasaje sensual.