
Memorias del subsuelo puede considerarse una de las primeras obras existencialistas. Dostoievsky en este libro toca algunos temas que desarrolló más ampliamente en sus célebres novelas Jugador, Crimen y Castigo y Hermanos Karamazov.
El libro está escrito como las memorias de un funcionario público jubilado, que vive encerrado en sí mismo y en su apartamento. Es un hombre un tanto amargo, culto, pero incapaz de ser sociable y de tener una amistad desinteresada. En sus reflexiones va trazando algunas tendencias negativas de la sociedad moderna como son el individualismo, el egoísmo y el vivir "para no hacer nada".
En una primera parte, narra su vida y algunas reflexiones. En la segunda parte, después de visitar a una mujer de mala vida, relata el sermón que le predicó para que cambiara de situación, argumentos que bien podría haberse aplicado a sí mismo.
El libro contiene, en general, ideas interesantes, pero que están expresadas en clave negativa y un tanto triste. En última instancia, parece claro que sólo la religión lo puede salvar, pero eso no se expresa de forma directa en el libro.