
El libro es, en cierto modo, una continuación de “La crisis ninja”; sin embargo, el autor se distancia de las cuestiones meramente económicas -que las hay, por ejemplo, en sus críticas a la política seguida por el gobierno español para la gestión de la crisis- para hacer hincapié sobre principios políticos y morales más generales y universalizables. Así, el autor defiende que la crisis económica es inseparable de una crisis moral y de valores, y que debe entenderse la propia profesión desde unas categorías de servicio. El libro se muestra crítico con la clase política española en general, a la que acusa de primar intereses de partido en detrimento del sentido común. En esta línea, anima a una recuperación de la política como servicio, que trascienda las barreras ideológicas, aunque también señala que hacer factible tal transformación requiere un cambio en la gran masa social: es el hombre común el que puede dar el impulso económico y moral necesario al ambiente social, arrastrando consigo a las clases políticas.
J.S. - J.V. (2010)