Se trata de un testimonio autobiográfico de la conversión al catolicismo del conocido filósofo francés André Frossard. El libro completa la reflexión iniciada en su anterior obra titulada "Dios existe, yo me lo encontré", que relata su encuentro con Dios, ocurrido en Francia el año 1935. Este primer libro, en palabras del autor, "se ha juzgado con frecuencia por su brevedad o porque es insuficientemente explícito y ha suscitado ciertos interrogantes que hallarán directa o indirectamente respuesta en la continuación de este relato" (p. 49). A pesar de esta estrecha relación entre ambos libros, no es indispensable leer el primero para poder entender y seguir esta segunda obra de Frossard.
En el relato de su conversión, el autor utiliza diversas comparaciones de conversiones similares, como la de San Pablo o la de Alfonso de Ratisbona, un joven judío de Estrasburgo, que se convierte en 1842. El tipo de argumentación que utiliza no es de estilo apologético, sino más bien la expresión de una convicción profunda que nace de su experiencia personal de Dios. Frossard busca subrayar cuatro ideas claves adquiridas en el momento de su conversión: "que existe otro mundo; que Dios es una persona; que estamos salvados aunque paradójicamente estemos por ganar la salvación y que la Iglesia es una institución divina" (p. 55).
Uno de los temas colaterales que el autor quiere mencionar es el papel de la libertad en su conversión. Es significativa su concepción de la verdadera libertad como la facultad de amar, aclarando que "la libertad no es más que el nombre de guerra de la caridad" (p. 54). Junto a estas convicciones, el autor se plantea el problema de la integración de esta nueva visión del mundo en su vida ordinaria. Desarrolla en su relato este desafío al enfrentarse con lo que él llama sus tres "miedos": el mundo, el compromiso y el matrimonio. Esta superación se ve en distintos momentos del relato de su vida en la conjugación de sus gozos y de sus penas de la vida cotidiana. Pero se hace especialmente fuerte durante la guerra mundial en la que fue arrestado por la Gestapo el año 1943 y encarcelado hasta 1945. Este ensayo puede ser de interés para conocer la experiencia de un converso. Hay que contar con que es un relato algo lento y con poca estructura temática. Esto, unido a los límites de la traducción desde el francés original, puede hacer que su lectura resulte poco amena.
S.S. (Italia, 2008)