
En este breve pero profundo libro, el autor explora los “signos de los tiempos” como testigos de la mesianidad de Jesucristo y como preludio de su llegada al mundo. A través de relatos y reflexiones, se muestra cómo la expectativa que envolvía a Israel en aquellos días encontraba su justificación en los milagros y prodigios que Jesús realizaba: ciegos que recobran la vista, cojos que caminan, leprosos que son sanados, sordos que oyen y muertos que resucitan.
El texto ofrece también un diálogo con la tradición profética y evangélica, recordando la inquietud de los enviados de Juan Bautista y la respuesta de Cristo, que confirma cómo la acción de Dios se manifiesta en hechos concretos y reveladores. Cada signo se presenta no solo como un suceso extraordinario, sino como una evidencia de que el plan divino se despliega de manera tangible en la historia.
Más allá de los relatos evangélicos, el autor invita a reflexionar sobre el impacto de estos signos en la historia de la humanidad, desde sus momentos cruciales hasta la hora final, envuelta todavía en el misterio de lo desconocido. La obra logra condensar en pocas páginas una profunda meditación sobre fe, expectativa y la presencia de lo divino en el curso del tiempo.