
Tomás Trigo es profesor de Teología Moral en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Además de las obras de Moral, es autor de varios libros de espiritualidad. En esta ocasión, nos ofrece una buena selección comentada de textos místicos de Gabrielle Bossis, que nace en Nantes el 26 de febrero de 1874 y muere el 9 de junio de 1950. Después de diversas vicisitudes (enfermera durante la Primera Guerra Mundial, escribe y representa sus obras de teatro para llevar las almas a Cristo, etc.), en 1936, en el trasatlántico Île-de- France, que toma para ir a Canadá, Jesús comienza a hablarle "en directo", con locuciones interiores, y le pide que las transcriba de cara a una publicación futura, e incluso le indica el título: Lui et moi (Él y yo).
A través de esas "Palabras interiores" percibidas por ella como viniendo de Cristo, que no implican apariciones ni audición externa, el Señor le va enseñando cómo vivir en intimidad con Él, en medio de las ocupaciones de la vida normal y de su trabajo de actriz. Su director espiritual le asegura que es Jesús, sin duda, quien le habla.
En la contraportada se afirma que: "A través de las "palabras interiores" del Señor a Gabrielle Bossis, Jesús nos dice que nos ama con locura, con la inmensa ternura de su Corazón enamorado de nosotros, al mismo tiempo que afirma que también tiene sed de nuestro amor, que desea ser consolado por nosotros y que lo tratemos con ternura. Nos pide que seamos sus amigos íntimos y nos asegura que goza de nosotros y que le atrae nuestra debilidad (...) Ojalá que con la meditación de la presente antología de textos del libro 'Él y yo', el lector pueda conocer mejor cuánto y cómo nos quiere Dios. Éste es el camino para, con su Gracia, enamorarse de Él con la locura de nuestro corazón."
Los textos seleccionados y comentados son vibrantes y encendidos, y pueden facilitar la oración, el trato íntimo y afectuoso con el Señor, experimentando una gran cercanía y familiaridad con Jesús. Quizás, conviene tener en cuenta, que el gozo profundo e íntimo que se puede tener en el trato amoroso con Nuestro Señor, no es algo pura y simplemente sentimental, sino que pertenece al orden sobrenatural de la Gracia de Dios, de las virtudes teologales y de los Dones del Espíritu Santo.