
Los golpistas es una novela basada en una historia: la llegada al poder del golpista Hugo Chávez en Venezuela y la pérdida de este por otro golpe militar. El escritor compara, en capítulos alternos, la vida del dictador con su personalidad idealista, aunque infantil, y de admiración y sumisión a Fidel Castro, y los entresijos del golpe de 2002, con la detención y las órdenes de fusilamiento.
Se entremezcla lo histórico y la ficción sin ahorrar tópicos, con un planteamiento maniqueo de buenos y malos: el poder oscuro de empresarios, militares y sacerdotes frente a los militares honrados y leales. A nadie le preocupa el pueblo.
Esa misma ficción imagina la confesión de Chávez ante su inmediata muerte, un hecho del que resulta difícil imaginar que quede alguna constancia.
La novela quiere ser, dentro de la gravedad de la situación, divertida, con personajes llenos de vanidad y sin criterio para hacer lo que están haciendo, y defrauda por la superficialidad de las situaciones, la vacuidad de los diálogos y el desfile de personajes incompetentes y ambiciosos que dejan la tragedia que ha vivido Venezuela en una comedia de políticos inútiles y fatuos.