Un thriller legal vigoroso, escrito con brillantez e inspiración. Un abogado penalista, simpático y humano, se dedica a defender, por necesidad, la chusma de la ciudad. Está traumatizado y distanciado de su hija, pues un delincuente, al que consiguió librar de la cárcel, atropelló –borracho– a una mujer y a su hija, amigas íntimas de la hija del abogado. En esta situación tiene que actuar como defensa de un proxeneta acusado de haber asesinado a una prostituta. El caso es muy complicado, y la investigación y el juicio están bien llevados. El detective ha estado divorciado dos veces, a media novela comienza a acostarse con una ex prostituta redimida. Aparte de los crímenes que se investigan, solo hay ligeras referencias al tipo de conducta inmoral que llevan los clientes del abogado.