
El autor argentino Eduardo Berti presenta una colección de once cuentos que harán las delicias de los amantes de este género. Los temas son variados: un padre y un hijo, cogidos de la mano, camino del colegio; una ávida lectora, perdida en un océano de papel; la tragedia de dos picapedreros que ansían comunicación en un mundo aislado; los ojos azules de un niño, el color del cielo... Podría leerse de un tirón —son apenas 18 páginas—, pero sería un error, porque no cabría saborear no solo la excelente prosa, sino todos los sentimientos y pensamientos que ésta desata en el lector.
Las diversas tramas nos trazan un camino jalonado por diversas formas de olvido y de lo inolvidable. El presente y lo pasado se entrelazan, no por la narración en sí, sino por lo que va sugiriendo la narrativa en el lector. Lo posible y lo imposible se dan la mano en una realidad a veces un tanto onírica.
Lectura que sabe a poco, y es mejor que sea así, ya que la prosa fluida, de sutil maestría para la evocación y el detalle, para el descubrimiento de lo más prosaico y normal y a la vez inquietante, muestra la singular valía de Berti. Autor de consolidada reputación y, podría decirse, maestro en conducir al lector a un mundo muy íntimo, casi al alma.