
Un matrimonio con dos hijos, uno de ellos recién nacido, es acusado en el Madrid de comienzos del siglo XVII de haber cometido un crimen, asesinando salvajemente a una adolescente para hacer magia negra. Su hijo de trece años se escapa de los tribunales, e intentará por todos los medios rescatar a sus padres, con la ayuda de dos vagabundos.
La novela es un homenaje a la ciudad de Madrid, cuyos rincones visita y explica con extensas notas a pie de página. La novela está bien trenzada, pero en mi opinión tanta descripción de la ciudad puede cansar a los que no son de allí o no la conocen. Asimismo la escritora, claramente novel, se extiende demasiado en cada definición de ropas, costumbres o platos de cocina, lo que en algunas ocasiones hace pesada la lectura de una novela, ya de por sí muy extensa. Por ejemplo, tarda mucho en llegar al punto central de la historia; todo lo anterior son dibujos de la ciudad y de algunos personajes.
Por otro lado, la Iglesia queda como la causante de muchos males, y en un contrapunto cómico no deja en buen lugar a algunos eclesiásticos y monjas. Es además excesivamente prolija en las descripciones de los asesinatos y las vejaciones sexuales que realizan los protagonistas más violentos de la novela; son casi una caricatura de villanos. Lo dicho, se ve que la autora ha realizado un gran esfuerzo y que tiene mimbres de convertirse en una buena escritora, pero esta primera novela es mejorable.