Leonardo Polo en diálogo

[Leonardo Polo en diálogo]
Año: 
2021
Género: 
Público: 
Tags: 
Editorial: 
Eunsa
Ciudad: 
Pamplona
Año de publicación: 
2021
Páginas: 
166
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

El objetivo del libro es presentar el pensamiento de Polo en relación y diálogo con otros pensadores de la talla de Ratzinger, Scheler, Nietzsche, Husserl y Pfänder. El autor -sacerdote, doctor en Filosofía y teólogo-  se propone ayudar a ver la relevancia que tiene el pensamiento de Leonardo Polo en el marco de la filosofía actual. 

La propuesta de Polo del abandono del límite mental pretende redirigir a la filosofía moderna hacia un puerto más luminoso que el de nuestros días. Polo hace una antropología trascendental con la peculiaridad de su método. Sostiene que el hecho de que los filósofos modernos se hayan equivocado no ha de interpretarse como un desvarío. Se trata de ver en qué se han desviado y por qué y sustituir su enfoque por otros más acertados. Una de las grandes finalidades de la antropología trascendental de Polo es hacer un diálogo con la filosofía moderna. Un diálogo que no puede ser continuación, sino reconducción. Se trata de una crítica que redirija la intención filosófica moderna, pues tal intención es muy enriquecedora. Hacer una crítica de fondo en su propio terreno. 

El intento de los filósofos modernos es profundizar en la noción de hombre, un intento que fracasa porque no consigue abandonar el límite mental, es decir no logra traspasar el objeto, y se queda tan solo en la esencia, no llega al ser del hombre. La propuesta poliana es una llamada a ampliar los trascendentales, puesto que el ser humano no es un ser más del cosmos, es decir, su ser no es el ser que estudia la metafísica. Tal ampliación es propiamente la antropología trascendental, que es el culmen de su investigación filosófica. 

Ratzinger habla del hombre como relación, de la necesidad del hombre de salir de sí, de buscar ese otro con el que necesariamente nos desenvolvemos, nos desplegamos, coexistimos. La agudeza de su pensamiento es que detecta el límite de la filosofía clásica e invita a una seria renovación. Para Polo el ser humano es más que existente, es co-existente. Esta coexistencia rompe de lleno con el monismo moderno. 

Scheler afirma que la persona no se agota en sus actos, es decir que hay en el hombre un plus, algo más que su obrar. Nuestros actos no nos definen, hay algo más que nuestra biografía. Polo habla de la persona como además. Es decir, la persona es un adverbio, cosa que ya había dicho el maestro Eckhart. El ser además de la persona tiene un doble significado: además de las operaciones y además de Dios. Ser además es ser insaciable, que continuamente va a más, que nunca se acaba. La persona humana no solo no se agota en sus obras, sino que se remite a Dios, a su creador y a su destino: pues busca la réplica de la que carece. Y la puede encontrar en el hijo de Dios. 

De alguna manera Nietzsche propone una antropología en la que el capricho sea el que lleve la batuta de la acción moral. El caprichoso muere porque no crece. Esa muerte es su aislamiento, su falta de co-existencia. Es incapaz de salir de sí. Anuncia la muerte de Dios, y con su muerte, todo lo que Dios ha hecho. Todo ha de reinventarse porque ha sido una gran mentira. El superhombre es el nuevo comienzo. Según Polo uno de los fenómenos más notorios de la filosofía moderna es no querer ser hijo, el considerar la filiación como una deuda intolerable. En Nietzsche esta rebeldía se presenta de modo cristalino. Para Polo persona es ser hijo. Es su verdad más genuina. La persona es dependiente porque nace de Dios y libremente se destina al origen, al Padre. 

La metodología de Husserl y la de Polo tienen como punto central la noción de límite. Ambas filosofías son muy rigurosas y marcan dos posibles vías de crecimiento filosófico. El gran tema del estudio de la fenomenología es la presencia. La presencia es límite de la mente humana. En la mente hay objetos, pero solamente están, no son. Por eso hay que alejarse de los planteamientos positivistas para adquirir rigor metodológico y atenerse a lo que nos es dado, describir el fenómeno. Polo descubre un método aún más ambicioso, pues afirma que hay que abandonar el haber para acceder a lo real. Como se sabe ese abandono se da de cuatro maneras, las cuatro dimensiones del abandono del límite mental, por las que se accede correlativamente a la existencia y esencia de la realidad extramental, y a las de la persona. 

A Pfänder, como auténtico filósofo, le interesa el ámbito de lo humano. Quiere entender el alma humana, su psique y también el por qué de sus acciones que lo van configurando como persona. Escoge el camino de la fenomenología, haciendo uso de la epojé. La filosofía es un saber de esencias, y no sólo de hechos. Hizo unos estudios dignos de atención en lo que a la ética se refiere. Con sus investigaciones muestra que con el método de la fenomenología realista se puede entrever e incluso fundamentar el primado del ser personal en la acción humana. La persona da sentido a los hechos y por eso precisamente es algo más que un hecho. En este terreno barrunta la persona, pero se queda en el yo. No logra salir porque su método, aunque es una buena crítica del representacionismo, no sale de la presencia. La libertad se queda en la esencia. Para Polo la libertad está en un nivel superior a la voluntad, se encuentra en el nivel trascendental o personal. Las tendencias del yo de la psicología descriptiva de Pfänder son iluminadoras. Son valiosas pero no son suficientes, porque más allá de la voluntad, está el trascendental amor donal personal. Por eso en Polo se ve más nítido el primado de la persona. 

Detectar el carácter propio del objeto y su límite pone de manifiesto lo paupérrimo que es el conocimiento objetivo. Necesario, sin duda, pero pobre. Con él solo se llega a la presencia. Sigue viva y actual la pregunta por el ser, sigue viva la denuncia heideggeriana del olvido del ser. Sigue vivo el quehacer filosófico, y por tanto, no todo es historia, no todo se ha dicho ya, como diría Hegel. Hay una tarea y Polo abre la brecha de este quehacer. 

La visión del hombre de Polo es radicalmente optimista y lanzada hacia el futuro, una auténtica filosofía de la esperanza. En la persona humana co-existir viene a decir que no existe otro igual, que la persona es irrepetible, que carece de réplica, pero coexiste con Dios trocándose en búsqueda, y por eso ha de buscar la réplica de la que carece. Aquí la filosofía de Polo es cuando vislumbra el misterio. En la persona divina no existe la carencia de réplica. Por eso Polo habla de la antropología trascendental como preámbulo de la fe en el misterio de la Trinidad divina. 

Los últimos capítulos son entrevistas a dos de los más grandes discípulos de Polo, Juan Fernando Sellés y Juan A. García González que esclarecen muchos aspectos tratados en el libro. Recomiendo su lectura a personas con conocimientos filosóficos. Es un libro muy claro, facilita entender el pensamiento de Polo y ver su riqueza dentro de la historia de la filosofía.

Autor: Marcela Navarro Hernández, México
Fecha de actualización: Dic 2022