
El romance biográfico sobre Santa Isabel de Hungría presenta una figura cautivadora, tanto en sus aspectos más frescos y alegres como en los más oscuros y sufridos. Su santidad se convierte en una ardua búsqueda de equilibrio entre fuerzas opuestas, representadas por sus guías espirituales. Por un lado, se encuentra la alegría y el entusiasmo de los franciscanos; por otro, el severo rigor y el fanatismo frío de Conrad de Marburgo, quien es incapaz de valorar la delicada belleza de la flor que ella cultiva.
La protagonista, junto con los personajes principales, es retratada con gran fuerza, al igual que el contexto histórico en el que se desarrolla la historia. Este contexto incluye el creciente poder de los langrabios de Turingia y Sajonia, la ascensión de los Caballeros Teutónicos, los primeros pasos del franciscanismo, las cruzadas y el emperador Federico II.