Las tres edades de la vida interior

[Les trois âges de la vie intérieure]
Año: 
1938
Género: 
Público: 
Editorial: 
Palabra
Año de publicación: 
1995
Páginas: 
1200
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Es un libro clásico de teología espiritual desde su publicación en los años 30 del siglo XX. Contiene abundantes perlas de sabiduría sobre la vida interior, sus progresos y sus dificultades. Trata la oración vocal, la oración mental, la importancia de la purificación (de los sentidos externos y de los internos), el puesto principal de la Santa Misa y de la devoción a la Virgen. Muestra en diversos pasajes que todos estamos llamados a la oración contemplativa. San Josemaría, en el libro Amigos de Dios, advertía: “Eso es ya contemplación y es unión; esta ha de ser la vida de muchos cristianos, cada uno yendo por su propia vía espiritual —son infinitas—, en medio de los afanes del mundo, aunque ni siquiera hayan caído en la cuenta” (n. 308).

Esta consideración nos ayuda a ver de modo correcto el título. Las tres edades de la vida interior señala el esquema del libro, donde se distinguen tres fases: principiantes, avanzados y perfectos. En las primeras páginas, el mismo autor advierte que no se pueden exponer los temas espirituales en esquemas rígidos pues, en vez de mostrar la riqueza de un organismo vivo, se mostraría solamente el esqueleto.

Aunque haya hecho esta advertencia inicial, el autor hace un esfuerzo verdaderamente hercúleo en la otra dirección. Presenta un esquema único donde señala las correspondencias entre las tres edades de la vida interior, los dones del Espíritu Santo, las virtudes y las bienaventuranzas. Ese esquema tan completo se apoya en textos de grandes autores: san Agustín, santo Tomás de Aquino, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz, entre otros. Sin duda, el autor es un gran erudito. La obra final tiene un exceso de esquematismo. Algunas consideraciones se repiten varias veces. Es inevitable en un libro de más de mil páginas.

Muchas de estas ideas clásicas de teología espiritual se encuentran de modo breve en la homilía “Hacia la santidad” de san Josemaría Escrivá de Balaguer. El santo de lo ordinario añade algunos acentos específicos: la cotidianeidad como lugar de santidad y el trato con la Humanidad Santísima de Jesucristo.

Autor: David Lázaro, España
Fecha de actualización: Jun 2025