
Es la decimocuarta novela de la pareja de guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Comienza la historia el día 13 de marzo de 2020, cuando la pareja de detectives y uno de sus subordinados, Arnau, están en plena investigación de un asesinato en Badajoz. Arnau continuará como encubierto, tratando de ganarse la confianza del asesino, y Vila y Chamorro regresan a Madrid. No obstante, pocas semanas después les llaman de Toledo para que investiguen la muerte de una anciana, que a punto han estado de achacar al coronavirus, pero parece tratarse en realidad de un asesinato.
En esta ocasión, lo de menos es la investigación y el crimen (que existe, y muy bien logrado también). Lorenzo Silva entrega una novela muy inteligente, donde da parte del protagonismo a la situación provocada por la pandemia del coronavirus, y expone con profundidad la situación de impotencia y falta de recursos de toda la sociedad ante el reto que nos impuso el aislamiento, y las dificultades de cada uno para llevar la nueva situación. Vila y Chamorro tienen padres, gente mayor en peligro, amigos... Da lugar a que abran sus corazones el uno al otro, y es quizá la novela donde la amistad de la pareja llega a la mayor intimidad, profundizando en su relación y complicidad cada vez mayor, de dos personas que son más amigos que pareja profesional, después de tantos años. No da lugar a escenas desagradables ni nada por el estilo, porque Vila y Chamorro son amigos, casi hermanos.
Una historia muy interesante y profunda, una novela sobre la sociedad actual y los retos que nos supusieron a todos los acontecimientos de 2020 y la pandemia global.