
El prolífico autor juega con un concepto que forma parte de nuestra vida cotidiana: la despedida. Los jóvenes se despiden de sus padres cuando se emancipan, la muerte supone una despedida, los inmigrantes se despiden de su tierra, en ocasiones podemos ser despedidos de nuestro trabajo profesional, hay despedidas de soltero, despedidas de la familia cuando alguien se casa…
A parte de estas despedidas físicas, existen otras que podríamos llamar psicológicas: cuando cambiamos de idea porque estábamos equivocados y así alguien nos lo hace ver, cuando abandonamos nuestras seguridades, una persona que era muy amiga deja de serlo, etc.
Este libro de Anselm Grün se lee con facilidad, por la variedad de temáticas que afronta y lo ágil que resulta. Nos introduce en el arte de decir adiós soltando y prosiguiendo. Muestra entonces como la despedida es algo que no solo no agobia, sino que libera. Describe cómo lidiar con dolorosas separaciones en una relación o con el fracaso de nuestras seños vitales. A la vez toda despedida lleva un nuevo comienzo, con todo lo que ello supone de aventura.
Más complicado resulta cuando las despedidas afectan a convicciones personales de nuestra vida: el divorcio es una despedida; también el paso de una fe recibida a una fe personalizada; cuando la Iglesia abandona ciertas estructuras para convertirse en una iglesia más enraizadas en el mundo y en la sociedad actual, etc.
Evidentemente, hay un tratamiento especial para la despedida última en un contexto de esperanza.
Se requiere cierta madurez para afrontar estos últimos planteamientos, porque el autor plantea los aspectos positivos que en ocasiones puede tener la separación matrimonial (una convivencia imposible), o una forma distinta de fe (más madura, más personal), o una nueva forma de Iglesia más cercana a la persona. Pero no se detiene a plantearse los aspectos negativos que estas despedidas pueden tener: no siempre una separación matrimonial es lo ideal, o un cambio en la Iglesia es lo más prudente o que el paso de una fe sencilla a una fe madura puede llevar consigo una pérdida de fe…
En definitiva, el libro es correcto y ayuda a reflexionar, pero hay que verlo desde la perspectiva de una obra que ayuda a pensar, más que un libro que busca resolver algunos de los problemas que la despedida puede plantear.