
Tras los acontecimientos del libro anterior, Jude está exiliada en el mundo no feérico. Repentinamente llega su hermana gemela, Taryn, y le pide por favor que regrese a Fairieland para sustituirla temporalmente, ya que se debe someter a un interrogatorio ante el rey y no cree ser capaz de soportarlo. Jude, pese a estar enfadada con su hermana, decide ayudarla, sobre todo para poder enfrentarse a Cardan.
El libro concluye la trilogía Los habitantes del aire de forma brillante, y mantiene la tensión hasta el epílogo. Pero mantiene también los inconvenientes de los tres libros. Hay una escena sexual explícita, los feéricos muestran su falta de pudor y su libertinaje sexual sin reparos - aunque no hay descripciones torpes - y Vivi, la otra hermana de Jude, mantiene su noviazgo con otra persona del mismo sexo. Por lo demás son libros entretenidos.