
Novela autobiográfica de Emilia Pardo Bazán (1851-1921), trata sobre la vida del pintor Joaquín Vaamonde, protegido de la autora. Con esta novela abandona su faceta naturalista y comienza una nueva etapa, calificada de espiritualista, en la que se observa el influjo de la novela rusa, el modernismo y el simbolismo.
El protagonista quiere, sobre todo, conseguir el dominio absoluto de la pintura; a ello consagra su vida. Por eso mismo, la narración es una historia de frustración, pues, aunque al retratar en Galicia a una famosa compositora consigue convertirse en pintor de moda en Madrid, siempre anhela ese objetivo inalcanzable. En la vida del autor se cruzan varios amores con mujeres poco comunes. Una de ellas, atormentada y adicta a la morfina, lo llevará a París.