
Es un pequeño libro que recoge 4 conversaciones y 15 cartas sobre cómo vivir en la presencia de Dios en cada momento de la vida cotidiana en un acto que nunca acaba. Aconseja hablar con Dios de manera natural, como con un amigo cercano, compartiendo los pensamientos, deseos y problemas. Si la disposición del corazón es sincera se alcanza el gozo y la paz. Las actividades más simples se pueden convertir en actos de amor y adoración a Dios.
El estilo es asequible, con un lenguaje sencillo transmite una sabiduría profunda sobre la vida espiritual. Ayuda a los que buscan una espiritualidad práctica en medio de los avatares de la vida moderna.
El autor, Nicolás Herman (1614- 1691) fue un hermano lego de los carmelitas que tomó el nombre de hermano Lorenzo o Lorenzo de la Resurrección. Nació en Lorena, Francia. Desempeñó actividades muy simples como cocinero ó zapatero. Un discípulo suyo, Joseph de Beaufort, sacerdote secular y representante del obispo local publicó sus escritos que se han convertido en un clásico de la literatura católica. 300 años después sigue siendo válida y práctica su enseñanza.
Durante el vuelo de regreso a Roma en diciembre de 2025, tras su viaje a Turquía y Líbano, el papa León XIV reveló que La práctica de la presencia de Dios ha sido durante años uno de sus libros espirituales de referencia. Explicó que la obra del Hermano Lawrence le ha ayudado a comprender la vida cristiana como una entrega continua a Dios en lo cotidiano, gracias a su estilo sencillo y a su invitación a transformar cada tarea diaria en un acto de oración. Por ello, recomendó su lectura como una guía luminosa para quienes buscan vivir en la presencia de Dios en medio de las ocupaciones ordinarias.