
Escrito en 1964, sitúa la Tercera Guerra Mundial en 1982. Comenzó como un enfrentamiento de dos años por la conquista de Marte; allí se habían trasladado todas las minorías de la Tierra, que mueren en la batalla. Continuó en la Tierra un año más. La población se había refugiado en el subsuelo. Los militares que firman la paz (tanto los rusos como los americanos) deciden no comunicar el fin de la contienda, de manera que la inmensa mayoría de la población continuaba viviendo, trece años después, confinada en factorías subterráneas y sólo conocen del exterior lo que ven en informes televisivos.
Dick presenta un mundo distópico donde el totalitarismo se sirve de la televisión para mantener engañados a los ciudadanos, donde los militares que han pactado la paz viven en una especie de relación feudal ayudados por ejércitos de robots, donde los siervos son el resto de la humanidad que permanece marginada en el subsuelo.
La violencia entre estos señores feudales, el fin que justifica los medios, la mentira, la ausencia de religión (como en muchos escritos de Dick se contempla como algo superado), ofrecen un campo de reflexión sobre la condición humana.