La paternidad espiritual del sacerdote. Un tesoro en vasos de barro

[La paternité spirituelle du prêtre]
Año: 
2021
Género: 
Público: 
Editorial: 
Rialp
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2021
Páginas: 
162
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Con su habitual riqueza espiritual y con su estilo sencillo y sereno, Jacques Philippe reflexiona en esta obra sobre la paternidad espiritual del sacerdote. Es consciente de las dificultades y perplejidades que ha generado la crisis de los abusos, pero considera que, precisamente por eso, es más necesario subrayar la belleza y la profundidad de la dimensión de paternidad que los sacerdotes están llamados a vivir.

En los primeros capítulos, se trata de manera general sobre la figura del padre y las carencias y sufrimientos que se producen cuando falta, en aspectos como la comprensión de la misericordia, la libertad que se desnaturaliza, la disolución de la fraternidad. La paternidad, en cambio, se presenta como un gran don, porque “la presencia amorosa del padre me ayuda a adquirir la certeza de que soy amado, con un amor incondicional, con un amor que nunca podré perder, un amor con el que siempre podré contar pase lo que pase”. La verdadera paternidad se caracteriza, en primer lugar, por un amor incondicional (“ser padre significa ser testigo del amor absoluto e incondicional de Dios por toda persona”) pero también por ejercitar un papel de referencia (“ser portador de una palabra de autoridad, que no está ahí para imponerse al otro, dominarlo o controlarlo, sino para ayudarle a crecer, a llegar a ser libre y adulto”).

En otros capítulos, subraya que, para convertirse en padre, es necesario primero vivir como hijo en relación con Dios: “cuanto más cerca estemos de Dios, más cerca podremos estar de los hombres, con una proximidad a un tiempo amante y respetuosa”. También ser hijo y esposo de la Iglesia, y ser hermano, porque “no se puede ser padre si no se es antes hermano, en la caridad, la sencillez, la humildad, el espíritu de servicio”. Sin pretender realizar un estudio bíblico completo, el autor ofrece una meditación sobre los rasgos de paternidad en grandes figuras de la Escritura: Abraham, Moisés, san Pablo. También presenta un bello comentario a las bienaventuranzas, que se ponen en relación con los rasgos de paternidad espiritual.

En un capítulo más específico sobre el sacerdocio, se aborda la paternidad en los diferentes aspectos de su ministerio sacerdotal: intercesión por el pueblo, celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos, adoración eucarística, acompañamiento o dirección espiritual de otras personas, ministerio de la confesión, predicación, gobierno de una comunidad, defensa de los pobres y de los pequeños.

El libro se dirige principalmente a sacerdotes y, como hemos señalado, hay algunos pasajes expresamente pensados para ellos, pero contiene también muchas reflexiones que pueden ser de gran utilidad a otras personas que ejercen algún aspecto de paternidad o maternidad: padres de familia, quienes ejercitan el acompañamiento espiritual de otros, educadores, etc.

Autor: Santiago Álvarez, Guatemala, 2021