
El subtítulo explica la finalidad del estudio sobre la importancia de la intimidad personal: Necesaria para ser feliz y formar un matrimonio estable. El objetivo de la autora -especialista en Antropología- es mostrar las causas de la pérdida de relaciones matrimoniales duraderas después de un noviazgo superficial. Es un libro divulgativo, sencillo, claro y escrito con rigor.
El punto de partida es la afirmación de que la persona es un ser relacional. La condición para que las interrelaciones humanas sean ricas es el previo conocimiento de parte de cada una de su propia intimidad. La intimidad es el ser profundo del hombre donde se encuentra la libertad, la coexistencia, el conocer y el amar. Es una zona espiritual, un núcleo oculto que se puede enriquecer al abrirse a sí misma y a los demás. La familia es un elemento fundamental para descubrir y ayudar a crecer la intimidad y por tanto la apertura al otro y a la sociedad.
Es un hecho evidente que cada vez un mayor número de matrimonios jóvenes -con pocos años de haberse casado- se separan y quizá la causa principal es que cada uno de los cónyuges afirma que el otro no es la persona que él pensaba. Una posible solución es tener una vida rica y profunda que facilite el conocimiento hondo de ambos y la entrega mutua. Así habrá compromisos duraderos. La intimidad lleva a acceder a lo real, a experimentar la propia subjetividad para después donarse en el matrimonio a la pareja bien elegida desde el noviazgo. Se requiere en esta etapa previa silencio, sosiego y paz para poder vivir la vida de modo profundo, pensar con hondura y lograr elecciones acertadas que llevan a la felicidad y pueden ser estables a pesar de las dificultades que siempre existirán.