
Colette juega en esta novela corta con lo efímero del amor, con lo fácil que resulta destruir una ilusión y cómo situaciones absurdas pueden llenar una relación entre un hombre y una mujer.
Alain y Camille se conocen de toda la vida, sus padres son amigos, deciden casarse y todo está perfectamente planeado. Mientras les construyen su nueva vivienda, aprovechando el terreno de la casa familiar de Alain, la pareja y la gata de Alain viven unos meses en un pequeño apartamento en la ciudad.
La ilusión y los proyectos iniciales se van deshaciendo poco a poco por los celos de la joven esposa hacia la gata. No queda otra salida que la explosión que Colette disfruta describiendo con su escritura cuidada y adornada, y en ocasiones adornada con un suave toque erótico, una situación donde las pasiones desatadas impiden ver las cosas con tranquilidad.