
Los dos primeros capítulos están basados en hechos reales. El libro lo escribe Jornet a raíz de la muerte de su amigo y compañero de alpinismo Stéphane Brosse: decide subir al Himalaya para que esta aventura épica le ayude a sobrellevar la pérdida. Lo demás es ficticio en cuanto a personajes, sus historias y la persona a la que va dirigido. El fondo es real pues narra la experiencia que vivió en 2013 en las montañas de Nepal con dos compañeros. La expedición de esquiar, escalar, correr en invierno con el mínimo material posible se convirtió para Killian en una frontera invisible, en un reto personal.
El relato está escrito en primera persona, con sencillez y naturalidad. Atrás de escalar y esquiar sobre la nieve hay muchos valores que muestran él y sus amigos: valentía, fortaleza, perseverancia, disciplina, resiliencia, iniciativa, creatividad…. que hacen del texto una lectura agradable, interesante, emotiva. Reconocen el peligro que supone realizar actividades extremas pero quieren alcanzar sus sueños.
Las consideraciones que hacen entre ellos son variadas y de distinto alcance. Lo referente a la libertad y a la verdad esta desviado de raíz pues al no considerar la trascendencia quedan privadas de fundamento. Caen en relativismo al afirmar que cada uno tiene su verdad y su propia ética del deporte. Hay alguna palabra de doble sentido que repiten que es soez y grosera. Por lo demás es una lectura recomendable para los que aman la naturaleza, el deporte, el silencio, la contemplación, el conocimiento propio.