La epopeya de Gilgamesh

[Ša naqba īmuru]
Género: 
Público: 
Editorial: 
Penguin Clásicos
Año de publicación: 
2015
Páginas: 
336
Valoración moral: 
Género: Literatura
Sin inconvenientes.
Algunos inconvenientes morales.
Presenta pasajes de cierta entidad contrarios a la fe o la moral.
Presenta pasajes escabrosos o un fondo ideológico general que puede confundir a personas con una escasa formación cristiana.
Abundan los pasajes escabrosos o un fondo ideológico contrario o extraño a los valores cristianos.
Por sus contenidos explícitos, la obra contraría la fe o la moral de la Iglesia Católica o el cristianismo en general.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Gilgamesh es un poema épico anónimo que data de alrededor del año 2000 a. C. y que fue transmitido por los diversos pueblos y culturas de la cuenca de los ríos Tigris y Éufrates.

No existe un texto original ni una versión de referencia; tampoco se conserva la obra completa. Las ediciones se elaboran a partir del descubrimiento, la traducción y la reconstrucción de tablillas de arcilla con inscripciones antiguas de la época. Actualmente, el texto se basa principalmente en las tablillas recopiladas en las bibliotecas de los reyes de Nínive; los pasajes faltantes se reconstruyen a partir de otros hallazgos arqueológicos, del contexto de la obra o de fuentes paralelas.

La epopeya narra la vida del rey Gilgamesh, famoso y poderoso, que reina en la ciudad de Uruk, la cual embelleció y rodeó completamente con murallas. Sin embargo, el rey tiene un carácter abusivo y autoritario, hasta el punto de que sus súbditos piden a los dioses que remedien la situación.

Estos hacen surgir a Enkidu, un héroe fuerte y salvaje, ajeno a la civilización y a la vida urbana. Advertida la ciudad de su presencia y de su poder, le envían una prostituta sagrada que lo amansa y lo conduce hasta Uruk. Se produce un enfrentamiento inicial con Gilgamesh, pues, a pesar de su naturaleza salvaje, le resultan repulsivos los excesos del rey; pero acaba reconociendo su autoridad y ambos se convierten en grandes amigos.

Esta amistad humaniza a Gilgamesh: la valora enormemente, escucha los consejos de Enkidu y suaviza su carácter. Sin embargo, desea ser recordado como un héroe de hazañas únicas, por lo que ambos se dirigen a un bosque sagrado para derrotar al ogro que lo custodia y apoderarse de sus magníficos cedros.

Lo consiguen, pero a costa de enfurecer a los dioses. Peor aún: la diosa Ishtar propone al rey que la tome por esposa, pero él la rechaza y se burla de ella. Esto enfurece todavía más a los dioses, que envían un poderoso toro que siembra muerte y destrucción en la región. Una vez más, los dos héroes logran someterlo y, tras descubrir su punto débil, lo matan.

Reunidos en consejo, los dioses deciden entonces dar muerte a Enkidu, y Gilgamesh ve cómo su amigo y compañero de hazañas muere enfermo, sin gloria y atormentado por sueños infernales.

Entonces comprende que él también es mortal y comienza a recorrer el mundo en busca de la inmortalidad: atraviesa el desierto, cruza el mar, llega a la morada de los dioses y desciende al reino de los muertos. Sin embargo, fracasa en todas las pruebas que se le presentan y acaba comprendiendo una verdad ineludible: la mortalidad es una característica inherente al ser humano, y él también morirá.

Al final, solo puede mostrar sus majestuosas obras en Uruk: eso es todo lo que quedará de él, su legado, su forma de inmortalidad.

En el fondo de toda la historia subyace la idea de que el rey tiene una misión y no debe huir de ella: debe gobernar, y no vagar por el mundo en busca de deseos imposibles.

La epopeya es magnífica al revelar algunos de los sentimientos más profundos del corazón humano, como la amistad y el anhelo de inmortalidad. La amistad está muy bien representada. En cambio, el amor conyugal apenas aparece, ya que los únicos miembros de la familia retratados son Gilgamesh y su madre. El episodio de la prostituta sagrada recibe un tratamiento sobrio y poco detallado. Los conceptos de divinidad, inmortalidad y monarquía absoluta son propios de un mundo pagano.

Autor: Jorge Gaspar, Portugal
Fecha de actualización: Jul 2026