La edad de la inocencia

[The Age of Innocence]
Año: 
1920
Género: 
Público: 
Editorial: 
Alianza
Año de publicación: 
2020
Páginas: 
384
Valoración moral: 
Género: Literatura
Sin inconvenientes.
Algunos inconvenientes morales.
Presenta pasajes de cierta entidad contrarios a la fe o la moral.
Presenta pasajes escabrosos o un fondo ideológico general que puede confundir a personas con una escasa formación cristiana.
Abundan los pasajes escabrosos o un fondo ideológico contrario o extraño a los valores cristianos.
Por sus contenidos explícitos, la obra contraría la fe o la moral de la Iglesia Católica o el cristianismo en general.

La historia está ambientada en Nueva York, a lo largo de varios años de la década de 1870; al final, la autora lleva a cabo un salto en el tiempo de treinta años que resulta interesante, para saber qué ha sido de los distintos personajes y también para dejar constancia de la evolución de los modos de vivir de los neoyorkinos, modas, diversiones, intereses, etc.

Edith Wharton sabe reflejar de modo satírico las costumbres un tanto convencionales y rígidas de la alta sociedad neoyorkina: su monotonía, aburrimiento y sus arraigados prejuicios sociales. En este ambiente viven los tres personajes centrales de la novela: Newland Archer, joven abogado muy bien situado, pero que experimenta un cierto vacío interior; May Welland, dulce, quizá demasiado inocente, que se desposará con Newland; y Ellen Olenska, prima de May, muy guapa, que ha vivido un tiempo en Europa, y que ha vuelto a Nueva York, tras un fallido matrimonio. Muy pronto Newland, siendo todavía novio de May, se fijará en Olenska y, aunque debido a la lógica discreción se verán de tarde en tarde, se llegarán a convertir en apasionados amantes. Newland estaría dispuesto incluso a llegar hasta el final. En este triángulo amoroso, May aparece como la mujer sumisa, elegante, y Ellen como la mujer emancipada, de mundo. Al final la razón prevalecerá sobre el corazón. 

La autora mantiene a lo largo de la narración una ironía amable muy agradable, no enjuicia a las personas y mantiene una distancia prudente de los hechos que resultan poco éticos y ejemplares. Todo está contado con bastante delicadeza y buen humor. Describe también de modo muy atractivo la psicología de sus personajes, tanto de los tres centrales, como de los numerosos secundarios.

Excelente lectura, que deja mejor sabor que la posterior, dramática y célebre Anna Karenina de Tolstoi, aunque en el fondo la problemática sea algo semejante y requiera de parte del lector la capacidad de distinguir el mensaje final del libro. Edith Wharton recibió por esta obra el premio Putlizer, en el año 1920.

R.I. (España)