
Trotta es el descendiente de una familia eslovena humilde, que ha ascendido a la nobleza del imperio austro-húngaro. En los albores de la Primera Guerra Mundial, llevaba una vida desocupada y ligera con sus amigos, pero que con el inicio del conflicto se vio súbitamente interrumpida: todos son movilizados y enviados al frente de batalla. El libro relata cómo la guerra significó para ellos el fin del mundo como lo conocían hasta ese momento: el imperio deja de existir, los títulos de nobleza desaparecen, el ejército ya casi no existe. Además, Austria queda reducida a una pequeña república, con escasez de todo, dominada por comunistas y anarquistas. El protagonista, ante este desastre, se va a lamentar a la Cripta de los Capuchinos, panteón de los grandes emperadores austríacos.
Una buena lectura, escrita con estilo melancólico y sobrio, que explica el colapso Austria como imperio, y luego como nación, al ser anexada por los nazis en 1938.