La condición femenina en el Nuevo Testamento

[La condition de la femme d´après le Nouveau Testament]
Año: 
1995
Género: 
Público: 
Editorial: 
PPC
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
1996
Páginas: 
188
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

El libro se divide en dos partes y unas conclusiones. La primera parte analiza en primer lugar el simbolismo de lo masculino y lo femenino en la Escritura, que para el Nuevo Testamento se traduce en la visión de Jesucristo y la Iglesia como unas nupcias. Se refiere también ampliamente a lo que el Nuevo Testamento refleja, sobre todo en las cartas paulinas, sobre las normas de vida práctica referidas a las mujeres. La segunda parte trata el tema de las funciones pastorales de las mujeres en la Iglesia.

Por supuesto, Grelot trata de aclarar los datos de supuesta misoginia que pueden deducirse tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En el caso de la simbología, hay que recordar que la mujer representa la situación de la humanidad frente a Cristo, caída y redimida. En lo que se refiere a las normas de vida práctica, el autor deja bastante claro qué cosas forman parte del derecho civil de la época romana y de las costumbres de Israel y cuáles responden a la visión cristiana del hombre. Como Pablo no vino a hacer una revolución, respeta esas normas del derecho vigente en lo que estas son compatibles con la dignidad humana: el vestido, los usos sobre el matrimonio, las funciones respectivas en la asamblea litúrgica… La visión cristiana del hombre, sin embargo, pone en pie de igualdad a hombre y mujer como a “judío y griego” y “libre y esclavo”, pero afirmando su diferencia, pues “hombre y mujer los creó” Dios en el principio.

Termina el libro con un apartado sobre los ministerios en la Iglesia y la cuestión de las “diaconisas”. No entra en la disputa de si deberían acceder las mujeres al primer grado del orden sacerdotal, pero deja claro que, si bien “las mujeres participaron activamente en la vida de las iglesias” y “cooperaron notablemente al servicio de la palabra evangélica”, “no tuvieron acceso a las funciones ministeriales de presbiterado y episcopado, de pastoría y de ‘presidencia’”. Mantenerlo así es cuestión de fidelidad a la tradición apostólica.

Autor: Jesús Sanz Rioja, España
Fecha de actualización: Sep 2025