La cena del Cordero. La Misa, el cielo en la tierra

[The Lamb's Supper. The Mass as Heaven on Earth]
Año: 
1999
Género: 
Público: 
Editorial: 
Rialp
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2001
Páginas: 
208
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad Literaria: 
Recomendable: 
Transmite Valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Juan Pablo II ha llamado a la Misa «el cielo en la tierra», explicando que «la liturgia que celebramos en la tierra es una misteriosa participación en la liturgia celestial». Este libro es una magnífica explicación de la Santa Misa, que toma como punto de partida una lectura espiritual del Apocalipsis, libro que el autor considera imagen fiel de la liturgia de la Iglesia. Está dividido en tres partes. En la primera, El don de la Misa, se parte de la experiencia personal del autor para presentar la celebración eucarística, sirviéndose especialmente de los testimonios patrísticos. En la segunda, La revelación del Cielo, es una explicación sintética del libro del Apocalipsis, en la que se da especial relieve a su dimensión litúrgica. En la última parte, Una revelación para las Misas, se aplica la segunda parte a la tercera.

Se trata de una lectura deliciosa y ágil, con un estilo directo y desenfadado que suscita de modo natural el amor práctico a la liturgia eucarística. El punto de inflexión del acercamiento del autor a la Iglesia Catolica fue precisamente la Santa Misa, en la que descubrió brillar con nueva luz la Sagrada Escritura, a cuyo estudio había dedicado la vida. Por otro lado, hay que reseñar que, como el mismo autor bien explica, la conexión del Apocalipsis con la liturgia es algo significativo y conocido desde antiguo. Desde este punto de vista, la obra es también una buena introducción a una temática que podría ser considerada de dominio exclusivo de los especialistas.