
La destilería de don Lucio está en quiebra y dos caballeros compiten por Águeda, la hija del dueño: Díaz, líder sindical (el malo), que intenta que un francés se quede con la empresa; y Mariano (el bueno), industrial que suda tinta para comprar la destilería y convertirla en un negocio que no sirva a la degeneración de la raza.
Primera novela del autor, novela con final feliz, de un Baroja joven y algo romántico. Aquí está la doncella menesterosa (aunque fuerte) y su paladín; el antagonista que quiere llevarse a la doncella y matar (simbólicamente) a su padre; el médico bueno, el viejo cabezota y patriarcal, la dueña sentenciosa y experimentada... Pero todo ello en una Vasconia perfectamente reconocible. No hay caballos ni espadas, sino espíritu empresarial, trabajo y capital. Con todo, el amor sigue siendo motor importante de las acciones. Aviso: está en forma dialogada, a lo teatro.