La biblioteca desaparecida

[La biblioteca scomparsa]
Año: 
2025
Género: 
Público: 
Tags: 
Editorial: 
Siruela
Ciudad: 
Madrid
Año de publicación: 
2025
Páginas: 
192
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

El autor hace un detallado estudio de fuentes para intentar mostrar los conocimientos que podemos tener sobre la Biblioteca de Alejandría. El inicio parece coincidir con los Ptolomeos, tras la muerte de Alejandro Magno. Su final es desconocido; pudiera ser en el siglo I a. C.

En esos casi doscientos años hay un afán de reunir todo el saber de la época. Pensaron que entre 500 000 y 700 000 rollos de papiro serían suficientes; en la práctica, no llegaron a tantos. Buscaron sabios y gestores para lograr esa meta. Dedicaron dinero y esfuerzos para conseguir la meta prevista.

Los barcos que recalaban en el puerto eran revisados; los papiros eran confiscados hasta que se hiciera una copia. La picaresca llevó a falsificar textos, a vender como originales textos copiados de los que estaban en otras poblaciones. Incluso cuando Egipto prohíbe la venta de papiros a Pérgamo, pasan a usar el pergamino, más caro pero duradero. Entre las bibliotecas de ambas poblaciones había competencia.

Reunieron a setenta y dos sabios judíos para traducir al griego la Biblia, y a griegos para tener las abundantes fuentes griegas. El final de la Biblioteca de Alejandría es posible que fuera debido a un incendio, como ocurrió con otras. Que Julio César incendiara el puerto de la ciudad en una batalla y este se extendiera a parte de la ciudad es una conjetura. Que Cicerón no diga nada sobre el tema es indicio para dar poco crédito a esa versión.

Como las fuentes en las que se han buscado datos no son concluyentes sobre el proceso de formación o el tamaño del material reunido, esta información está sometida a posibles cambios si se descubren fuentes más fiables. Parece seguro que existió esa biblioteca, pero faltan datos certeros sobre el volumen de sus fondos, así como sobre la causa y la fecha de su desaparición.

Por el tipo de contenido, puede interesar más a los aficionados al tema abordado.

Autor: José Manuel Mañú Noain, España
Fecha de actualización: Nov 2025

Otras reseñas

Valoración moral: 

El libro da lo que promete el título francés: una reconstrucción de la historia de la biblioteca, con profusión análisis filológicos, y estudios comparativos y críticos de las fuentes disponibles sobre el tema. Un alarde de erudición, con poco interés fuera de su campo específico.

M.L. (2010)