
Katrina, una joven hermosa criada en el seno de una acomodada familia campesina, decide seguir los dictados del corazón y casarse con Johan, un marinero al que apenas conoce. Impulsada por las promesas de una vida mejor, abandona su hogar para acompañarlo a las islas Åland, una tierra que imagina próspera y llena de oportunidades. Sin embargo, la realidad pronto se revela muy distinta: pobreza, privaciones y un trabajo incesante. Katrina se niega a renunciar a la elección que hizo. Con una mezcla de orgullo, fortaleza y determinación, afronta los desafíos de su nueva situación. La novela acompaña a su protagonista desde la juventud hasta el final de una larga vida, y vamos conociendo a sus hijos y a sus amistades.
Narrada desde la perspectiva de Katrina, la obra permite al lector seguir de cerca sus pensamientos, emociones y decisiones. No estamos ante una heroína idealizada: junto a su capacidad de sacrificio, su dignidad y su fortaleza aparecen también el orgullo, la obstinación y otras limitaciones que la hacen profundamente humana. Precisamente por ello resulta un personaje tan convincente. A lo largo de la historia asistimos además a una notable evolución interior, que la lleva a orientar cada vez más su vida hacia el cuidado y el servicio de su familia, y a fiarse cada vez más de Dios.
Uno de los grandes aciertos de la novela es la riqueza de sus personajes secundarios. Los hijos de Katrina —Einar, Erik, Gustav y Sara—, personajes como Saga, Serafia, Greta o el capitán Nordkvist, todos retratados con gran realismo y profundidad. Personajes muy distintos, que son una mezcla de virtudes y defectos, de generosidad y egoísmo, que contribuye a crear un mundo humano y plenamente creíble.
La novela ofrece también un profundo retrato del matrimonio, que evoluciona poco a poco hacia una forma de amor más madura, más sacrificada y más plena. A través de las dificultades, ambos aprenden a aceptarse y quererse no por unas cualidades idealizadas, sino a pesar de sus defectos.
La libertad humana constituye otro de los temas centrales de la obra. El personaje de Greta lo encarna de manera especialmente significativa: nacida en circunstancias difíciles y marcada desde el principio por los prejuicios, la autora nos muestra que no queda determinada por su origen. Gracias al amor recibido y a sus decisiones, crece hasta convertirse en una mujer inteligente y admirable. En ella se refleja una de las convicciones más profundas de la novela: el destino no está fijado de antemano, sino que se va construyendo a través de las elecciones que cada persona realiza.
El libro está impregnado de un profundo humanismo cristiano. La dignidad de cada persona, el valor del sacrificio, el perdón y la entrega a los demás aparecen como realidades decisivas. También la muerte es contemplada con serenidad y hondura: frente a las pérdidas y el sufrimiento, los personajes descubren que lo verdaderamente importante no son las riquezas o el éxito, sino el amor ofrecido y recibido a lo largo de la vida.
Sally Salminen (1906-1976) nació en las islas Åland, en el seno de una familia humilde y numerosa. Octava de doce hermanos, soñó desde joven con ser escritora. Emigró a Estados Unidos y allí comenzó a escribir en sus ratos libres, mientras trabajaba como empleada doméstica. En 1936 escribió Katrina, un éxito que transformó por completo su vida. Se casó con el pintor danés Johannes Dührkop y se estableció en Dinamarca, donde continuó desarrollando su carrera literaria hasta su muerte.