
El último ensayo del profesor Antonio Barnés está escrito como un diálogo, entre el autor y su amigo Miguel, sobre la dignidad del hombre. El título es bien elocuente, porque la tesis, bien razonada, con citas de autores muy variados y con ejemplos muy ilustrativos, se puede resumir en que, si prescindimos de Dios y, más concretamente, de la revelación cristiana, la dignidad del hombre es difícilmente sostenible, como se puede observar a lo largo de la historia. El breve texto es una invitación a reflexionar, a pararnos un poco, y a no dejarnos deslumbrar por los avances tecnológicos y sus quimeras o por el materialismo consumista y hedonista en sus diversas versiones. Con constancia admirable, el autor nos urge de nuevo a recuperar el humanismo.