
Arendt presenta en esta obra a varios autores: Lessing, Rosa Luxemburgo, Angelo Roncali (el Papa Juan XXIII), Jaspers, Hermann Broch, Walter Benjamin, Brecht entre otros. Rosa Luxemburg era una marxista no ortodoxa, aunque consideraba a Marx el mejor intérprete de la realidad, pero odiaba su obra El capital.
El capítulo dedicado al Papa Juan XXIII es un poco irreverente, no tiene en cuenta la verdadera imagen del Papa como Vice Cristo en la tierra. Jaspers es un hombre que, en cuanto filósofo, presenta algunos errores, pero su Psicología General y en lo que dice respecto a la Psicopatología es considerado una autoridad. El capítulo de Walter Benjamin contiene algunos errores contra la fe. Brecht, poeta, dedicó algunas odas a Stalin, que Hanna considera un grave castigo al cual se sujeta un poeta. Los dos últimos capítulos están dedicados a dos amigos de Arendt, Waldemar Gurian, convertido al catolicismo y Randall Jarell.
En su conjunto, esta obra de Arendt es una reflexión muy interesante sobre autores muy variados - desde poetas, filósofos y novelistas de finales del siglo IXX, principios del siglo XX.