
Las políticas en los países occidentales a favor de la igualdad hombre-mujer han favorecido en los últimos años el reconocimiento de la mujer como un activo muy importante en el mundo laboral, aunque todavía quedan algunos flecos en cuanto a su reconocimiento salarial en algunos campos en comparación con los hombres. No obstante, este crecimiento y auge, reconocido por las diferentes políticas, ha creado, en algunos campos, una brecha importante respecto a los hombres que no solamente se han visto superados en muchos campos por las mujeres —cosa absolutamente lícita— sino que, por el contrario, se han visto relegados en algunos aspectos, logrando que se vuelva a producir una desigualdad, que no era el objetivo de todas estas acciones.
El autor, Richard V. Reeves, hace acopio de muchos datos reales en los Estados Unidos —que pueden tener su reflejo proporcional en otros países industrializados— sobre la situación del hombre en diferentes campos: en la educación, con mucho fracaso escolar en los chicos; en el acceso a la universidad; en trabajos relacionados con la salud, la educación, la administración y la alfabetización, donde las mujeres representan un porcentaje altísimo en este mercado laboral; y, finalmente, en el hogar, donde el papel del padre es importantísimo en muchos aspectos de la educación y crecimiento de los hijos e hijas.
No es un alegato en contra del feminismo. Al contrario, el autor, con un tono muy neutral pero basado en datos irrefutables, aboga a favor de la igualdad real entre los hombres y mujeres, sin que haya brechas, dando importancia tanto en el trabajo como en la labor educativa hacia los hijos, a uno y otro género, igualmente importantes, igualmente necesarios.