
Es una colección de artículos agrupados en tres bloques que Maeztu o sus editores titularon "Páginas sueltas", "De las guerras" y "Hacia otra España". Su interés me parece limitado al estudioso de la política de la época. Ahí está una pieza que un difundido manual de bachillerato incluía entre los más representativos del dolor de España en la Generación del 98, "Parálisis progresiva" ("Parálisis... nos place la palabra").
Estamos ante el Maeztu primerizo, el presuntamente revolucionario: la verdad es que, si se compara con las proclamas de los socialistas de su tiempo, su revolución se queda bastante aguada. Vamos a dejarlo en un liberalismo radical que la mayor parte de las veces se reduce a una enmienda a la totalidad a la política de la Restauración. Y no deja de ser bastante realista y nada dogmático: así, cuando ironiza sobre el hecho de que las democracias se rearmen y sea el zar, personaje autocrático y belicoso por excelencia, quien propone el desarme general. "¿No será cosa de preguntarse si la centuria que agoniza [el XIX, claro] ha transcurrido, pugnando en vano por ajustar los hechos a una filosofía preconcebida, en lugar de derivar la filosofía de la sucesión aleccionadora de los hechos?" En esas seguimos...