Hablar de Dios resulta peligroso

[Von Gott zu reden ist gefährlich]
Año: 
1988
Género: 
Público: 
Editorial: 
Herder
Ciudad: 
Barcelona
Año de publicación: 
1988
Páginas: 
142
Valoración moral: 
Género: Pensamiento
Sin inconvenientes.
Requiere conocimientos generales en la materia.
Lectores con formación específica en el tema.
Presenta errores doctrinales de cierta entidad.
El planteamiento general o sus tesis centrales son ambiguos o se oponen a las enseñanzas de la Iglesia.
La obra es incompatible con la doctrina católica.
Calidad literaria: 
Recomendable: 
Transmite valores: 
Contenido sexual: 
Contenido violento: 
Lenguaje vulgar u obsceno: 
Ideas contrarias a la doctrina de la Iglesia: 
La calificación de las distintas categorías proviene de la opinión de los colaboradores de Delibris

Libro autobiográfico en el que Tatiana Góricheva habla de cómo descubre el cristianismo en la Rusia soviética, a pesar de su persecución. En su juventud fue dirigente comunista y profesora de filosofía. Su vacío existencial le llevó a buscar la felicidad en todo tipo de fuentes, en buena parte hedonistas. Luego buscó el sentido de su vida en religiones orientales y el yoga.

Un día, repitiendo el Padrenuestro como un mantra, de un modo automático, se sintió transformada. Percibió que Dios existe y que es querida por Él. Es duro el momento en el que, buscada por la policía, sus padres reniegan de ella por miedo a las represalias que podían sufrir. Sabía que fue bautizada en su infancia, pero no tenía formación religiosa. Buscó a un sacerdote en una iglesia ortodoxa para confesarse; así lo hizo y, a partir de entonces, comenzó a frecuentar los sacramentos.

La autora afirma que la población rusa tiene hambre de Dios, no siempre de forma consciente. La Iglesia ortodoxa, mediante la fuerza espiritual de sus sacerdotes, elogia de modo especial la ayuda recibida por monjes que viven en monasterios ubicados en países anexionados después de la Segunda Guerra Mundial. Tatiana mantiene su actividad en conferencias, en defensa de la mujer, etc. En 1980 tuvo que salir de su tierra para evitar ser encarcelada o llevada a un psiquiátrico. Vive los años previos a lo que fue la Perestroika.

Su llegada a Occidente le causó decepción al encontrar sacerdotes que no hablaban de Dios y personas que vivían en una apatía espiritual. No le gusta ni la falta de libertad de donde viene ni el hedonismo de los lugares a los que llega. Alguna vez contrapone la religiosidad que vio en personas que conoció en Rusia, numéricamente no muchas, y la que echó en falta al llegar a Occidente. Más que un análisis de la religiosidad de unos lugares u otros, es valioso su testimonio personal; ella vio en Rusia personas que buscaban a Dios y, en Austria y Francia, quienes se alejaban de Él.

Autor: José Manuel Mañú Noain, España
Fecha de actualización: Feb 2026