
Ensayo de carácter divulgativo. El autor manifiesta claramente el punto de vista que adopta en su prólogo personal: "Dado que el derecho no es una ciencia exacta, todos los posicionamientos jurídicos son defendibles. A lo largo de este libro veremos veredictos que nos parecerán totalmente incomprensibles desde nuestras concepciones sociales y otros, totalmente afines a éstas. Con ello pretendo hacer comprender que muchos de los principios fundamentales del derecho que creemos eternos e inviolables realmente son fruto de la concepción social y de la doctrina de la época en que se aplican. Y no quiere ello decir que sean más o menos acertados o correctos. Simplemente son fruto de la sociedad y el derecho de su tiempo. El mejor principio es el que sirve para alcanzar la paz social del momento en que se aplica. Pero esto solo es una opinión personal".
Con esta óptica relativista, que se hace eco del pragmatismo de Stuart Mill y del positivismo de Kelsen, las 262 páginas de esta historia popular del derecho y la cultura, dejarán en el lector un poso de desconfianza acerca de la existencia de una justicia objetiva. Es cierto que Vázquez Taín menciona la ley natural como referencia ambicionada por los juristas que a lo largo de la historia quisieron sancionar adecuadamente los hechos de grandes personajes, pero la conclusión de estas páginas, a propósito de los tribunales del antiguo Egipto, o de Jesucristo, o los nazis acusados en Nurenberg, los templarios o Sócrates, será una profunda decepción. El autor “comprende” demasiado a Poncio Pilatos, en su encogimiento de hombros ante la verdad objetiva. Lo que en el siglo I arrancaba de los sofistas, ahora es una toma de partido previa, arraigada en el formalismo kantiano.
Es posible que la inmensa mayoría de los lectores de esta historia entretenida no se hagan cargo de las anteriores implicaciones, por la evidente buena voluntad del autor, que se limita a ser “aviso de mareantes” y centra muy bien “el caso Galileo”. Añádase una cierta dependencia a escuelas hermenéuticas poco fundamentadas, acerca de los Evangelios.