
Libro cuyo contenido el autor trabajó durante años de investigación. Dentro de su densa cultura histórica, destacan sus conocimientos en la dinastía de los Trastámara, dinastía que compartirán Isabel y Fernando. Relata la vida de Fernando II de Aragón, conocido luego como Fernando el Católico.
Hijo del rey de Aragón, Juan II, se casa con Isabel, reina de Castilla al morir Enrique IV. Suponía la posibilidad de unir dos reinos, Castilla y Aragón, que eran buena parte de la Hispania de su época. Al interés político se unió el amor entre los cónyuges. Ese matrimonio no suponía la unión de reinos, sino el deseo mutuo de ser reyes ambos de los dos reinos, respetando la legítima autonomía de sus territorios.
Al inicio del matrimonio será esencial el reconocimiento efectivo; una parte de la nobleza apoya la opción portuguesa de Juana, presunta hija de Enrique IV, guiados por el deseo de no perder poder tras años de desgobierno. Eso exigió tiempo y tacto para no crear problemas. Por otra parte, Fernando debe atender a las demandas de ayuda de su padre, Juan II, ante el riesgo de perder parte de los territorios de Aragón.
Solventada esa cuestión, Isabel y Fernando se centran en la conquista de Granada, para poner fin a la Reconquista; luego, en lograr la unión del reino de Navarra, lo que llevó varios años; en atender, a partir de 1492, los territorios que se descubren en América, etc. La unidad religiosa era vista entonces con un prisma diferente del actual; la presión sobre Roma para que la Inquisición tuviera un marco legal dependiente del poder político es parte del poder que buscan los reyes.
En esos años, se pasa de gobiernos medievales a la creación de un Estado tal y como se concebirá en la Edad Moderna. La muerte de Isabel, en 1504, abre paso a que su hija Juana, casada con Felipe el Hermoso, reine en Castilla. Fernando se retira a sus tierras aragonesas y se casa con Germana de Foix. Lo que pudo suponer la ruptura de lo logrado por Isabel y Fernando, la muerte lo resolvió de otra forma.
Fernando tenía la vista puesta en la frontera de Aragón con Francia y en el Mediterráneo; Isabel, en el Atlántico. Pero compartieron muchos enfoques y resolvieron las discrepancias sin graves tensiones. La muerte de Felipe el Hermoso y la reacción de su esposa Juana dieron pie al regreso de Fernando a Castilla. Al morir este, Cisneros ocupa la regencia hasta la llegada del futuro Carlos I.
El libro destaca por el apoyo documental y el rigor intelectual del historiador. El autor relata la vida de Fernando II de Aragón, conocido luego como Fernando el Católico. Las citas abundantes y las necesarias puntualizaciones hacen algo más compleja la lectura del libro, pero gana en rigor. El aparente fracaso de la política matrimonial mediante los matrimonios de los hijos está condicionado por el nivel de mortandad de la época, además de por avatares políticos.
La llegada de un nieto de los reyes a España, Carlos, salvó la continuidad dinástica, pero cómo llegó y sus inicios pusieron en riesgo la estabilidad alcanzada.