
Esta es la historia de quien, al igual que sus hermanos, pasó años en distintas cárceles. Es el testimonio de quien presenció la injusta prisión de su padre, sin rencor ni resentimiento. Vivir una experiencia como esa, durante más de cinco años, pone a cualquier ser humano frente a un mundo completamente diferente, un mundo ajeno, donde se descubren aspectos de una profundidad desconocida. Esos años no fueron perdidos, sino todo lo contrario. Cada uno es el artífice de su propia existencia, y por lo tanto, el único responsable de abrirse paso hacia una vida que nos trasciende y que perdurará eternamente. La forma en que cada uno se abre a ella depende de su actitud.
Esta historia se entiende mejor a la luz de sucesos que ocurrieron a finales de los años 60 y principios de los 70, que son poco conocidos o recordados por la mayoría. En 2002, Uruguay sufrió una de las crisis económicas más devastadoras de su historia. Miles de personas vivieron trágicamente sus consecuencias, y cada una tiene su propia experiencia que contar. Esta es la historia del impacto de la crisis en mi familia, que, como muchas otras, llegó al Río de la Plata durante las olas migratorias del siglo XIX.
Aquellos que llegaron a la naciente República Oriental del Uruguay emprendieron desafíos y superaron dificultades, pero nunca habrían imaginado que, a comienzos del siglo XXI, fuerzas políticas, ideológicas, económicas y sociales se combinarían para descargarse sobre ellos con brutal ferocidad.
Esta es una historia contada tal como se vivió, una visión personal de los acontecimientos que, aunque recientes, solo pueden ser entendidos a la luz del pasado.