
La escritora, nacida en Pittsburgh en 1945, es profesora de la Universidad de Wesleyan, en Connecticut. En 1975 ganó el Premio Pulitzer de Ensayo por Una temporada en Tincker Creek. Ha scrito otros ensayos, poemas, narrativa... En este libro se reúnen catorce relatos, en buena parte autobiográficos, en torno a diversos viajes y a la contemplación de la naturaleza, en los que invita a recuperar el sentido de lo sagrado, a la contemplación. Hay un trascendentalismo influido por Thoraeu y Emerson. Es una obra de calidad literaria con muy buenas descripciones de paisajes muy variados: Polo Norte, selva ecuatoriana, islas Galápagos o zonas de Virginia, de los Apalaches o de la costa norteamericana del Pacífico. Hay un par de relatos que resultan un tanto crípticos: se incluyen breves reflexiones antropológicas al hilo de lo que se narra, algunos con una visión más bien materialista o que se cierra a la trascendencia. Los relatos se publicaron en 1982 en Estados Unidos y se traducen ahora al español.