Es la auténtica aventura durísima de un emigrante. La verdadera historia de Enaiatollah Akbari, es el subtítulo de esta magnífica biografía contemporánea que tiene gran actualidad por el tema que trata que es cada vez más común. Es un libro bellísimo que tiene como fondo la dignidad del ser humano y la valentía para sobrevivir. Se trata de una novela breve, narrada con sencillez, sin dramatismos a pesar de que es una vida fuerte y cruel.
El protagonista principal tiene una personalidad muy atractiva. Es un niño lleno de ternura e inocencia que hace del escrito una experiencia conmovedora por ser una existencia real. En medio de la adversidad conserva la ironía y una maravillosa sonrisa. Expresa sus sentimientos con transparencia: miedo, alegría, agradecimiento, enojo, desengaño, ilusión, extrañeza, tristeza y hasta euforia. Atraviesa un “mar en el que siempre hay cocodrilos”.
Enaiat nació en Nava, pueblo de Afganistán, es de etnia hazara, de musulmanes chiíes, donde viven intimidados por los talibanes que los consideran impuros. A los 10 años su madre lo sacó del país y lo abandonó en Quetta, pequeña localidad de Paquistán porque los talibanes fundamentalistas habían amenazado con matar a los hombres de su familia -él y su hermano menor- y ella ya no podía seguir escondiéndolo. Antes, sin que el pequeño entendiera por qué, su mamá le había dicho tres cosas que no debía hacer jamás en la vida: tomar drogas, usar armas y robar. Y le dio un consejo que se le quedó grabado en el alma: ser hospitalario y tolerante con todos. Corría el año 1999.
El libro trata de su huida casi continua, que duró cinco años. De Paquistán a Irán, luego a Turquía, a Grecia y de allí a Italia. Cada vez corre más riesgos. Nuestro protagonista afgano está acostumbrado a la pobreza más extrema, tiene un carácter positivo y alegre, es listo y trabajador, se topa con personas corruptas, con traficantes de hombres que lo maltratan pero hay alguien que encuentra que siempre le ayuda y puede seguir adelante. Disfruta mucho jugando al fútbol y más aún, ganando los partidos. Sabe hacer amigos que lo sostienen interiormente en medio de tanto dolor. Cuando no tienes familia, los amigos lo son todo, comenta. Además de la amistad hay algo que nunca deja de amar y anhelar que es la escuela. Comenta que la decisión de emigrar nace de la necesidad de respirar. Y la esperanza de una vida mejor es más fuerte que cualquier sentimiento.
En Italia donde se había asentado, a los 21 años le cuenta su historia al escritor Fabio Geda, autor del libro. Es una lectura breve y ágil que mantiene la atención desde principio hasta el final. Facilita penetrar en la vida que llevan los emigrantes y mantener ante ellos una mirada de comprensión y cercanía. La recomiendo ampliamente.