
El origen de este magnífico libro son unas catequesis familiares dirigidas a los padres de las niñas de un colegio que se preparaban para hacer la Primera Comunión. El autor, sacerdote, se dio cuenta de la desconexión entre la Santa Misa y la vida. Por eso propone hacer del lugar de trabajo un altar, una ofrenda a Dios que dure 24 horas. Se trata de estar para los demás y ser un poco más Cristo al salir de la Misa y un poco menos “yo”. Es como una guía para sacar más provecho de la Santa Misa. Son consejos aplicables a todos e ideas que ayudan a comprender mejor un misterio tan profundo, cuya grandeza, por falta de formación, a veces no se dimensiona.
El texto está dividido en tres partes: Qué es, Partes de la Misa y Cómo hago cada día una Santa Misa. Está ilustrado con breves citas de los papas Francisco, Benedicto XVI y San Juan Pablo II, además de enseñanzas de San Josemaría y algunos recuerdos y experiencias personales. El estilo es claro, profundo y práctico. Subraya que la existencia de cada persona debe tener el sentido que Jesús le dio a la suya: servir a los demás y colaborar en la manifestación de los hijos de Dios, que la humanidad está anhelando. Muestra que somos amados por Dios, quien nos perdona y desea que vayamos al cielo. Por ello, el subtítulo del libro es: La Misa: escalera de la tierra al cielo. Muy recomendable.