
Es la novela n. 4 de la serie El club del crimen de los jueves en la que los protagonistas son los cuatro abuelos: Elizabeth, Joyce, Ibrahim y Ron. Es Navidad y la acción inicia en el complejo residencial Cooper’s Chase. Un viejo amigo del esposo de Elizabeth ha sido asesinado. Se lanzan con bríos a resolver el misterio. Los cadáveres van en aumento. Aparecen estafadores, falsificadores de arte y traficantes de drogas. ¿Tendrán suerte nuestros intrépidos investigadores?
En cuanto thriller la trama es interesante, amena, ingeniosa, con golpes de humor y un final bien logrado que atrapa al lector. Sin embargo lo demás deja mucho que desear. Hay algunos comentarios ligeros en torno al sexo sin descripciones groseras. Uno de los personajes principales practica la eutanasia con su esposo, de común acuerdo, y la justifican para evitar que aumente el dolor físico y la demencia senil; todo en nombre del “amor” que se tienen entre sí, con tópicos falsos y dulzones.
Hay muchas reflexiones -largas- en torno al sentido de la vida, a la muerte, al más allá. Como el autor no acepta la existencia de Dios, tampoco cree en la otra vida y concluye que la existencia no tiene sentido alguno y se aboca a la muerte por lo que hay que vivir con intensidad el momento presente. En el fondo la ideología es un materialismo absoluto. Aunque afirman que lo que siempre perdurará es el amor, no tiene sustento pues lo reducen a un mero sentimiento. El libro lleva 10 millones de ejemplares vendidos en 50 países.