
Libro muy recomendable que está haciendo mucho bien. Ante la crisis de valores, sobre todo en Occidente, el autor, catedrático de Derecho Romano, propone soluciones positivas y muy sugerentes, centrado en el papel que corresponde a los cristianos, en armonía con otras creencias, porque es mucho lo que nos une como personas y en las relaciones sociales. Ni clericalismo ni laicismo.
En nueve capítulos, expone, con profundidad, abundantes citas y ejemplos muy variados sobre el respeto, la tolerancia, la secularidad y la libertad, la relación con Dios (especialmente atractivo es el capítulo "Una sociedad trinitaria"), el perdón, la solidaridad, la contemplación...
Una invitación a espiritualizar esta sociedad materialista, individualista, de escaso vuelo, conscientes de lo que el cristianismo puede aportar en esta apasionante tarea.