
La novela narra la historia de Matilde, una joven que vive en la isla de Bougainville, en el Pacífico, en un contexto de guerra civil a comienzos de los años noventa. Su padre ha emigrado, su madre vive con la dificultad de la ausencia y la escuela local ha sido cerrada por el conflicto.
Surge entre esos escombros el señor Watts, un hombre blanco que decide quedarse, reabrir la escuela e introducir a los niños en la lectura de Grandes esperanzas, de Charles Dickens. El poder de la imaginación y del relato literario se convierte para Matilde en un refugio, en una guía, en algo tan real como lo tangible. La voz narrativa pone en tensión lo que ocurre en el mundo exterior con lo que sucede dentro: miedos, ausencias, recuerdos, esperanzas.
Es un libro que no solo entretiene, sino que eleva: reflexiona sobre el poder transformador de los libros, la educación, el coraje ante la adversidad y la dignidad humana en medio del desastre. Tiene momentos dolorosos, pero también encierra belleza: en la forma de describir la flora y el paisaje, en los silencios, en la luz que se cuela aun en los tiempos oscuros.